Resumen
El turismo residencial es un fenómeno de gran impacto social y urbano en la Costa del Sol.
Este destino turístico, de gran dinamismo económico y turístico, atrae un enorme número de
turistas que vuelven año tras año, vinculándose con la costa malagueña. El clima, la existencia
de un tejido social de extranjeros, el bajo coste de la vida y los factores personales son claves
para que estos turistas decidan migrar y asentarse en el idealizado sur de España, dando
lugar a trayectorias residenciales fluidas y transfronterizas. A medio camino entre el turista y
el inmigrante, estos residentes turísticos organizan su modo de vida entorno a comunidades
de extranjeros que no solo tienen una estructura social sino también espacial: los residentes
turísticos siguen patrones residenciales particulares, ocupando amplias extensiones de vivienda
turística en un proceso de residencialización. En este trabajo se pretende cuantificar
el impacto que el turismo residencial tiene sobre el espacio urbano, así como entender cuál
es la relación del residente turístico con su espacio residencial.