Resumen
La sociedad cambia y con ella los modos de habitar el espacio doméstico, la configuración y la forma de relacionarse de sus habitantes. La vivienda abandona la condición de espacio unitario para dividirse en estancias cada vez más pequeñas, específicas y autónomas. Este trabajo trata de explicar, por un lado, las diferencias que existen entre privacidad e intimidad, conceptos que surgen a partir de esta evolución y qué pasan a formar parte, en mayor o menor medida, de las necesidades de la población obrera del siglo XX. Por el otro lado, se estudia la manera en que respondieron, la normativa y los arquitectos del momento, a la hora de materializar dichas necesidades. Estos asuntos resultan interesantes a la hora de intentar comprender la evolución de este tipo de espacio doméstico, para poder mirar hacia la vivienda del presente y de manera crítica, reflexionar sobre su posible evolución. Con la intención del alcanzar los objetivos expuestos, y abarcar las cuestiones sociales, urbanas, tecnológicas y legales necesarias, se ha llevado a cabo una amplia investigación bibliográfica, y se ha dividido el siglo XX en décadas, correspondiendo con cada uno de los capítulos del trabajo. Cada uno de ello ha sido, a su vez, dividido en tres apartados. En el primero de ellos se identifican los componentes sociales que repercuten en la legislación de cada momento. En el segundo, se determina de qué manera los requisitos del marco legal, afectan a la configuración de los hogares. Por último, en el tercero, se profundiza en el análisis, a través de modelos cuya configuración responde en cada etapa, de las necesidades de la familia en ese momento. Mediante una producción gráfica propia, se extraen las relaciones y jerarquías que permiten entender cómo ha evolucionado la idea de intimidad y de privacidad a lo largo del siglo XX en el caso de la vivienda social.